miércoles, 1 de noviembre de 2017

nos (re) conoceremos

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tengo la sensación, o la extr
aña certeza, de que estoy buscando algo. lo malo es que aún no sé lo que se me ha perdido.
puede que esté buscando ese rayo de sol que nunca llegó a mi corazón, puede que sean algunas palabras que aún no están en el manual de ortografía, puede que sea un dia en el calendario de semanas de ocho días o puede que necesite saber si el gato de schrödinger ronronraba esperando la decisión final de tanta teoría cuántica.
me gustaría saber que necesito encontrar cuando tengo los cajones llenos de abracadabras y palomas blancas, que tengo aún prendido en el pelo el rocío del campo y que se nombrar las estrellas para encenderlas cada noche, si tengo café para dar vida a mis pestañas,un trozo de bizcocho de limón y una nueva historia  hirviendo en el bolso.
pero quizà sea todo mas facil que descubrir que un espejismo es lo que te engaña para alejarte del camino de baldosas amarillas. puede que lo que busco lo encuentre mañana al ponerme ese abrigo que dejé colgado hace un invierno más buscando la primavera. sal a buscarme, yo ya te estoy esperando. nos (re) conoceremos. .
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domingo, 22 de octubre de 2017

dos continentes y un océano

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hacia un rato que ya había desconectado de la película. estaba incómoda. tenía sueño, pero ese, tipo de sueño que en cuanto te metes en la cama desaparece por arte de magia. así que siguió aguantando aquellas escenas interminables. él, en cambio, no dejaba de intercambiar mensajes en el movil. la película era solo el atrezzo musical de fondo. eran dos continentes con un oceano de por medio. oriente y poniente.
las horas son muy largas cuando no puedes dormir. aparecen extraños visitantes por cada minuto que pasas sin pestañear. una versión gore del cuento navideño de dickens. primero llegan aquellos recuerdos tiernos que dilatan tus pupilas y las vuelven acuosas y el corazon se acelera con tanto flasback y jetlag. pero de ahi se pasa al futuro. futuro que no viene muy halagüeño ni con ninguna frase de Mr. wonderful bajo el brazo sino que es mas bien un maremoto que pone toda la habitacion patas arriba.
no sabe como pero soñó. se durmió y soñó. pero soñó en negro. tan negro como la taza de cafe que se acababa de preparar sin reparar que la cafetera se quedaba vacia. nubarrones al fondo del pasillo. el hombre del tiempo no avisó de nada de esto. discursos son benevolencia alguna y sin posibilidad de ponerse a resguardo. el frio cala en los huesos. las uñas se ponen moradas, hay brotes de escarcha... por suerte el botón rojo de la cafetera y su aroma lo entibiaron todo.
un dia de lluvia, hace ya mucho tiempo, me metí en la primera cafeteria que encontré. estaba empapada. el pelo, de tan largo que lo tenía, no dejaba de chorrear y mojar el suelo y yo temía que alguno de los clientes que entraban y salian rápidamente se pudieran caer. él fue de lo más amable. me puso un café bien caliente, me invitó a otro y me dejó usar el baño del personal para que me secara en condiciones. no podía dar crédito cuando ví que alli había un secador de pelo. tímidamente me acerque a la barra y le di las gracias por todo. no me dejó pagar. volví al día siguiente, y al otro y al otro hasta que un día, por fin, se decidió a pedirme una cita. aquella noche también llovió. mucho. muchísimo. tuvimos que subir a mi casa. así no había forma de conducir. y allí se quedó él y la lluvia instalados conmigo en mi casa. yo sin darme cuenta de nada.
no podía concentrarse en el lote de expedientes que tenía en la mesa. parecia que estaban escritos en chino o que no tuvieran nada q ver con ella. se sentía una alienigena. cogió el movil porque queria enviarle un mensaje pero sus dedos y el teclado no estaban en sintonia. era como si lo que tuviera en su cabeza no pudiera materializarse en palabras.
ella no tenia cafetera en casa, a lo sumo, un bote de Nescafé soluble classic en la estanteria y algunos sobrecillos de azucar moreno. con él aprendió el arte de como preparar un buen café, donde comprarlo, que cantidad usar, como prensarlo... y es que este chico sabia de cafes. ponme otro café sam, solia decirle entre risas en aquellas primeras tardes en las que aun nadie se daba cuenta de como llovia.
esa noche ni encendieron la tele, cada uno hacia ruido en un extremo de la casa, como queriendo llamar la atención del otro sin exito. eran dos continentes con un oceano de por medio. oriente y poniente. el agua se colaba por todos lados y no parecia q fuese a amainar.
aquella noche lo probó todo para dormir pero fue imposible.
inevitablemente suena el despertador. el la llama perezosa y que si en cinco minutos no esta lista se queda sin café. no hubo café. solo caras largas y un croassant de mantequilla. iba a proponerle quedar a comer cuando le sonó el teléfono y se fue sin más por la puerta. se preparó un café soluble.
llueve por todos lados. no hay forma de tapar por mas tiempo la gotera. se necesita una reforma en esta casa. una casa entre dos continentes con un oceano de por medio.
en el trabajo le dicen que tiene mala cara. ella dice que ha pasado mala noche. pero que con una buena taza de cafe todo se arregla. por un momento se acuerda de cuando él le llevaba cafes a la oficina. hoy ya no era uno de esos dias. mejor. nunca le gustó el café.
No hubo que dar muchas explicaciones. ambos eran adultos y ambos sabian que hacia tiempo que aquello hacia aguas. el recogio sus cosas silenciosamente y se fue. sin dar portazo. ella no quiso verlo. al volver vio que la casa estaba vacia pero se habia dejado la cafetera que él habia comprado. la miró como si fuese la primera vez que la veia. la desenchufo y al levantarla para ir a meterla en la caja cayó rodando un guisante de debajo. esa noche durmió como nunca. y todas las demás.

jueves, 19 de octubre de 2017

sumatra

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si hay algún lugar donde el amor se pueda materializar es en un sustantivo concreto de género femenino: la isla de sumatra. la primera vez que oí hablar de ella no habría sido capaz de situarla con acierto en el mapa. su-ma-tra suena a remoto, a onírico, a horizonte, al encanto de lo desconocido, a promesas, a mitología, a dioses griegos, a puesta de sol, al rumor del agua salada, a una canción olvidada, a una botella sin mensaje, a una tormenta, a una sirena varada, a corales, a selva, a luna llena, a bancos de atunes... porque nunca he ido a sumatra y puede que esté dentro del atlas de todas aquellas islas que jamás visitaré. puede que sumatra no sea nada de lo que te cuento y mucho menos más de lo que imagino, pero la culpa de esta fascinación la tiene ulises, un profesor de lenguas clásicas, que llega trasladado a un pueblo costero y se enamora de Martina. en su delirio de amor le promete a Martina que navegarán hasta la isla de sumatra donde, los atunes tienen rubíes por ojos... sumatra es la prueba de amor. ulises nunca volvió. tampoco sabemos si llego a arribar sus costas. fue un viaje sin retorno. como sin retorno es el viaje del amor. la meta no esta en sumatra. allí como al amor puedes volver siempre que quieras. la isla, el amor no cambian... pero tú, como ulises, puedes naufragar, agarrarte a un tablón, dejarte arrastrar, intentarlo de nuevo, levar anclas, cambiar de barco, de timón, de brújula, de rumbo, de estrella polar... sumatra como el amor es un lugar remoto de un atlas de islas que no se si llegaré a conocer.

#sumatra #sondemar #manuelvicent #ulises #historiasyunaisla #historiasminimas #atlas #atlasdeislasremotas #delprofundomarencalma


lunes, 18 de septiembre de 2017

holly

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me cuesta mucho separar a audrey de holly. y mira que (truman)capote nunca la imaginó desayunando con diamantes. en realidad pensaba en marilyn. porque realmente breakfast at tiffany's es un breve relato de los cuatro que componen el libro homónimo. la holly literaria nunca entonó moon river al pie de la escalinata aunque si daba el parte meteorológico. y es que audrey o holly, que mas da ,se ganó a pulso sus vacaciones en Roma y se volvió charada por culpa del señor grant. un pequeño error en cuanto al nombre la hizo inseparable de givenchy aunque él tampoco la veia enfundada en aquel vestido negro y gafas oversize. que tendrán los perjuicios pensaría audrey?  que si delgada y ojeriza, que si no era la otra hepburn (katherine) que si los famosos dias rojos y la musica de mancini de fondo...
Te imaginas todo lo que nos habríamos perdido por esos pre-juicios?  pero ya sabes que a george peppard siempre le ha gustado que los planes salgan bien.
gracias audrey. gracias holly.
es tu turno. siempre hay café y bollos en tiffany's.

miércoles, 26 de julio de 2017

Cualquier hora pero no cualquier momento...

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en un mundo en el que creemos que las fronteras y la intimidad ya no existen, un mundo donde todas las mirillas están hechas a la medida de nuestros ojos, un mundo al zoom de una fotografía, de un instante que de fugaz no llega ni a estrella, resulta que, a pesar de todo, los lobos siguen cuidando su guarida y permitiendo el paso a los que son de su confianza, que el camino no es solo del caminante, que el sol también pertenece a la sombra que, alargada, te acompaña sin rechistar, que porque ocurra todo los dias no es sinónimo de que pase siempre...
paseando por el barrio de las letras en una tarde que ya no sabia como mejorar ,me he tropezado con una pequeña tienda que, de lejos, me pareció una exquisita tetería vintage y que, en mi despiadado afán de saturar el carrete del móvil, me acerqué sin darme cuenta que, como en un museo, estaba traspasando el cordón de terciopelo rojo. ese momento en que los guardias de seguridad te dicen que por favor de un paso atrás porque te estas extralimitando. Extralimitarse. Ir mas allá de los límites. Límites permitidos. Marcados por unas lineas invisibles que tintinean como cascabel y gato si te atreves a ir un paso mas. Me quedé perpleja. Con el objetivo ya enfocado hacia mi deseo el dueño de esta pequeña tienda de decoración me negaba hacer la foto de mis sueños. Me dice que no quiere ver su trabajo fuera de la proyección ,del camino que el tiene pensado para sus objetos, como una madre que sigue los primerizos pasos de su hijo. Me disculpo. Una y mil veces. Me he metido en su casa sin llamar, sin ser invitada, sin tan presentarme siquiera, creyendo que era libre para llevarme algo que ni habia pedido. Me he vuelto a disculpar. Alabo la belleza que rezuma esa mesa de te con una costilla de adan como guarnición. Le digo que me gusta escribir aunque no soy escritora y que justo su escaparate me ha dado una idea para trazar unas cuantas líneas con algo de atino si las musas me visitan. Su cara ha cambiado. Me invita a entrar. Da la luz. Me explica porque su mal humor temprano. Yo también lo entiendo. El arte sea cual sea su manifestación lleva el alma de su creador. porque no hay un alma que para dos cuerpos sirva. lo transformo, me transforma. esa teoria de que todo está en expansión. de una calle empedrada a un rato de la puesta de sol a un dispositivo que expande cada sílaba, cada fotograma a puertas que, aún cerradas, cuelan todo lo que brilla.

Hereda2 en C/San Pedro, Madrid

Hoy en Just A Tea Dress suena

martes, 28 de marzo de 2017

los dados del narrador

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algo sonó a roto. como si un disparo hubiera conseguido atravesar el mas duro de los chalecos salvavidas. sonó a roto. como si hubieran hecho añicos un corazón. nadie escuchó nada. ella lo notó todo. de repente le apeteció un café. puso una cafetera. también quería montar en globo. cualquier cosa le venia bien. total le acababan de romper el corazón. y para colmo de males llovía en la calle. esto ya no había forma de arreglarlo. peor que abrir una coca cola y añadirle el gas después. como una de esas comidas prefabricadas. de repente se acordó del maletín del trabajo. lo había dejado a la entrada de casa. lo abrió. allí estaba la galleta de la suerte del aquel restaurante chino. la partió por la mitad. con cuidado de no romper la profecía del interior. tic-tac tic-tac tic-tac. la acercó hasta el lugar donde antes estaba su corazón. sonrió. terminó su café.
                 
                                     


miércoles, 8 de marzo de 2017