jueves, 14 de mayo de 2020

café para llevar

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café para llevar.
                                                      para kat y mariana

mariana tiene un don. lo bueno de tener un don es que quien lo tiene no suele saberlo. y eso es lo bueno de tener un don. no saberlo. vive en un lugar imaginario para mi pero que es muy fácil de encontrar en el mapa. se llama mestre. a mi mestre me suena a maestro. mariana es maestra. conoce como nadie los secretos del café. como un escritor conoce lo que tiene siempre en la punta de los dedos. prepara el mejor café que puedas imaginar durante el confinamiento. es la Ann Carson del café. la máquina es una prolongación de ella y estoy segura que si Le digo desde donde vengo echaría el pestillo para atenderme en exclusiva. en un vaso de cartón que se llena de historias a la vez que la leche se funde con el café y se mezcla con el azúcar uno descubre  que mariana tiene un don. pero ella no lo sabe. tampoco hace falta decírselo. seguro que el ruido de la cafetera no Le dejará escucharte. también, si has tenido un día raro te puedes llevar una galleta de las que tiene en un tarro de cristal. a veces cuando echa muchas de golpe tiene que moverlas para que encajen. como ocurre con las historias. a veces hay que quitar y poner, buscar el hueco para acoplar, para que todo haga click.
como ocurre ahora. he convertido a Mariana en un personaje y a las galletas de Kat para hablarte del principio de incertidumbre. me gusta la palabra incertidumbre. creo q así se llamaba el gato de schrodinger. incertidumbre. el gato más listo de la historia. más q Víctor. ni si ni no ni todo lo contrario. el gato del hortelano tenía que haber llamado  lope a su obra.  esta teoría, la de la incertidumbre, dice que es imposible saber con precisión en el punto exacto en que nos encontramos. como ocurre ahora. lo mismo estoy aquí con un café de máquina que en mestre con mariana eligiendo una galleta del bote. principio de ilusión habría que llamarlo.

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