domingo, 24 de mayo de 2020

fugazmente grandiosos

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ahora subo mucho menos a la terraza. lo echo de menos. a lo mejor no se estaba tan mal en ese impasse. pero cuando te acercas al final de algo puede haber riesgos de derrumbamiento. hasta incluso si llegas a la cima. no hay nada en el mundo que asegure nada a excepción de la fe. quien mas sabe de eso es indiana jones que se atrevió a dar el primer paso de fe  . a mi no sé si me mueve más la fe o el tiempo. o ambas cosas. en el mundo donde si me pincho me sale sangre el tiempo es la fe. fe de que mañana volverá a salir el sol, fe de que este dolor desaparecerá, fe de que volverán tiempos mejores, fe de ser mejor persona, fe en tener más tiempo. fe de que tras las escaleras sigue mi terraza.
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la gente suele decir que siempre quedarán los recuerdos y las anécdotas, las risas, los buenos momentos….acaso no se pueden conjugar el verbo recordar en el futuro? porque al final las cosas ocurren, ocurrieron, ocurrirán, como nuestra memoria mejor sea capaz de devolvérnoslas y no es esto suficiente acto de amor? por algo, en la tierra, somos fugazmente grandiosos.
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hay una frase que nos gusta mucho soltar y quedar como el gallito del corral. “yo es que valgo más por lo que callo”. si callas es muy difícil que pueda saber que ocurre, que adivine lo que ocultas, te pueda ayudar. y puede ser que esté guardando un secreto pero esa palabra es mejor mantenerla en secreto. nos gusta hacernos los misteriosos como si así consiguiésemos más puntos extra. puntos que no sé porque se canjean. hablar es lo más parecido a aterrizar y sin llevar puesto el cinturón de seguridad. hablar es atreverse a volverse como un calcetín, a limpiar las tuberías…hablamos para que las historias continúen. porque después de una historia siempre hay otra.


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