como segismundo no sé si vivo o sueño. sé que existo porque no dejo de pensar. descartes siempre me cayó bien. me gustaría saber un poco más acerca de esos sentimientos que nos llevan a admirar o querer a gente que no conocemos. leo a Cartarescu y me instalo en un mundo onírico que no conoce de reclusiones. solo con cerrar los ojos puedo transformarme en mariposa y sobrevolar campos plagados de violetas. me llevaría a Víctor, eso está claro. me encantaría verlo corretear libre, libre de verdad, como si no fuera de nadie, como si no tuviese nombre, solo su esencia . hoy he echado de menos las amapolas. seguro que ya habrá muchas por el campo. echo de menos el sol que empieza a calentar demasiado mientras esperas a que el semaforo se ponga en verde y echo de menos un café y una buena conversación vis a vis. sin más remedio tuve que cancelar mi viaje a Atenas. y sólo espero que el oráculo de delfos me tenga en sus premoniciones. en las buenas, claro está.
lunes, 23 de marzo de 2020
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